Librerías y calidad: punto de partida y no de llegada*

1. Introito
Parece que, de repente, vuelven a entrar las prisas por la «calidad librera». Y digo «vuelven» porque ni es la primera vez, ni será, casi con seguridad, la última.

Ya en el año 2002 desde CEGAL se trabajó en la implantación tanto de una herramienta de autoevaluación, según el modelo EFQM, como de un manual de calidad. Las conclusiones del trabajo realizado se presentaron en el congreso que los libreros celebraron ese mismo año.

En Catalunya también hubo un intento hace tres años. Así que... nada nuevo bajo el Sol. Aunque quizás a la tercera vaya la vencida.

Sí parece, aparentemente, que en esta ocasión se ha dado un paso más con la firma el 20 de julio de 2015 de un convenio entre la Dirección General de Política e Industrias Culturales y del Libro y la Asociación de las Cámaras del Libro de España.

La Escola de Llibreria me ha solicitado algunas reflexiones relacionadas con la propuesta del sello de calidad que se recoge en este convenio.

Por claridad para un posterior debate y discusión, las voy a recoger en dos grandes apartados: diez reflexiones de base que responden, en mi opinión, a preguntas previas antes de ponerse a la tarea y diez propuestas prácticas que intentan sugerir algunas mejoras sobre lo ya presentado.

2. Dos afirmaciones previas
- Es interesante que las librerías y, por supuesto, todo el sector del libro se impliquen en procesos de calidad en la medida en que los mismos pueden ser un acicate para la mejora continua y la adecuación y respuesta más acertada a los lectores.

- Es conveniente aplicar el «principio de bondad» sobre el sector del libro y, más concretamente en este caso, sobre la librería. Ya hace años, Faustino Guerau [1985] afirmaba en La vida pedagógica que «La “mala educación”, desde mi punto de vista, no existe, es una flagrante contradicción. La educación, si ocurre, es siempre “buena”». Parafraseando a Guerau, nos atreveríamos a afirmar que la mala librería no existe. La librería, si existe, es siempre buena y, por lo tanto, la calidad debe ser su punto de partida y no de llegada.

3. Diez aspectos que deben ser tenidos en cuenta y que no han tenido un tratamiento homogéneo en la propuesta del sello
¿Hay calidad sin innovación?
En unas recientes declaraciones, Roberto Gómez de la Iglesia, a cuyas reflexiones y proyectos en otros ámbitos de la cultura deberían echar un vistazo, dice cosas tan sensatas como las siguientes:

«Lo importante en el ámbito cultural, como en cualquier otro ámbito, es ser innovador en los modelos organizativos, eso es lo sostenible en el tiempo. Si eres innovador en los modelos será más fácil que seas innovador en todo lo demás».

«Nos complicamos creyendo que innovar tiene que ver con tecnologías y con cuestiones complejas cuando normalmente la innovación está en volver a hacerse las preguntas básicas. Innovar está en saber hacer esa pregunta que me resitúa en el porqué y el para qué de lo que yo hago».

Así que la pregunta es sencilla: ¿puede haber calidad en las librerías sin innovación? ¿Se tiene en cuenta ésta en los indicadores del sello de calidad?

Los lectores
No hay modelo que funcione sin compradores, lectores en este caso. La presencia de los mismos en el modelo planteado es escasa, casi residual. Y las posibilidades de interacción con el modelo presentado son casi nulas.

El ecosistema del libro
En los modelos de análisis sistémico se acepta que cualquier movimiento, variación o modificación en una de las partes del sistema, la librería en este caso, afecta a las otras partes y, también, al conjunto del mismo.

En este caso se ha utilizado como justificación, que comparto en parte, el iniciar un proceso de calidad en las librerías por considerarlas la parte más débil del ecosistema del libro y pensar que el paraguas de la calidad aumentará su visibilidad y fortaleza. Este planteamiento tiene una carga de ingenuidad que puede resultar peligrosa. Pondré un par de ejemplos que creo que se entenderán. Las librerías nunca podrán dar un servicio de calidad lectora si los contenidos que se editan no la tienen. Tampoco podrán dar un buen servicio de obtención de producto si la logística y la distribución no funcionan adecuadamente en sus tiempos de repuesta. Los modelos de calidad deben ser sistémicos y no subsectoriales. Si no, acabarán generando desequilibrios y frustraciones.

El modelo de negocio
Recojo una cita de Manuel Dávila. Creo que la misma pone el interrogante sobre una de las decisiones centrales: ¿libros o lectores? «Las librerías del futuro serán aquellas donde las mejores recomendaciones, los mejores empleados, las mejores estrategias de marketing sean capaces de converger y presentarse de la manera más simple e intuitiva al lector. Todo aquello que es imposible generar a través de una pantalla deberá vivir de manera natural en el mundo analógico. Dejaremos el negocio de los libros y entraremos al negocio de los lectores». (Los territorios del libro, p. 25-26)

Las personas
No hay proyecto sin personas; más todavía en estructuras pymes y micropymes como suelen ser las librerías. Ellas, las personas, son, como dice la canción, el alma corazón y vida de las historias y aventuras empresariales. Si ellas no ocupan con claridad un espacio en la centralidad de las propuestas puede que estemos hablando de proyectos sin alma. No está de más recordar la importancia de la formación. Sectores con nivel de formación y personas formadas suelen ser colectivos más motivados y con mayor resistencia ante las crisis.

La tecnología
Un adecuado sistema de gestión, no sólo de información, sino de gestión integral del negocio con lo que puede suponer de profesionalidad y ahorro de tiempo es una herramienta indispensable. Aquí no valen, ni son posibles, las buenas voluntades. ¿Alguien se atreverá a señalar qué sistemas de gestión tienen los requisitos mínimos de calidad para «librerías de calidad»?

El producto (libro)
¿Tiene sentido tener una gestión, un personal, un espacio, unos procesos de calidad para vender «libro basura» (no-libro)? Quizás debemos reflexionar sobre lo que en otros sectores también se pone en práctica: producto de calidad en espacios de calidad. Por ejemplo, en el ámbito de la alimentación ya ocurre. Carne de calidad («carne con label» en carnicerías de calidad, «carnicerías con label»). Podemos repetir la pregunta. ¿Alguien se atreverá a señalar cuál es la producción editorial de calidad para que la misma sea la que esté representada en los «espacios libreros de calidad»?

La sostenibilidad empresarial
¿Tendrá sentido un sello o modelo de calidad que no sea sostenible económicamente? En los criterios que se plantean no hay ninguna referencia a facturaciones mínimas o necesarias para plantear proyectos sostenibles. Puede producirse la curiosa contradicción de cumplir todos los requisitos que se presentan y no ser sostenible como negocio. Hay estudios suficientes para plantear algunos ratios orientativos.

¿De quién es la competencia?
En este país de competencias repartidas, de interlocuciones varias y de referencias múltiples hay que tener sumo cuidado para no volver loco al destinatario y no despistarse en la centralidad de los proyectos. Probablemente casi todas las administraciones podrán «jugar al sello». Conviene por lo tanto valorar en cada caso quién tiene el mayor y más claro nivel de interlocución por un lado y las mayores posibilidades de actuación por otro.
 El proceso no ha hecho más que nacer y ya tenemos tres «sellos»: Madrid, Castilla y León, España. Habrá algunos que pretendan que en el propio espacio de la librería convivan distintos modelos de calidad. Eso, como modelo para las librerías, es insostenible y un sinsentido.

Los momentos
No todos los tiempos son iguales. No cualquier momento es el mejor momento. El acuerdo se firmó en julio, se ha presentado en octubre y tiene que tomar forma antes del 31 de diciembre de 2015 que es cuando, en principio, vence el convenio, ya que no tiene una cláusula de renovación automática. Noviembre y diciembre suelen ser, sobre todo el segundo, meses fuertes para muchas librerías. Dudo que en la cabeza de las mismas esté el sello como preferencia. Un proyecto sin librerías puede ser un proyecto vacío.

4. Diez propuestas de mejora concretas sobre lo presentado y puesto en marcha
Aceptemos que el camino se va haciendo al andar. Aceptemos, igualmente, la buena voluntad, que me consta, en varias de las personas implicadas en este proyecto y las ganas de que salga adelante.

En esta línea más concreta y pragmática señalo algunas acciones que creo son fáciles de poner en práctica sobre lo presentado y que, además, ayudarán, en algunos casos, a una mayor transparencia del proyecto.

Explicar y justificar los indicadores elegidos
Un conjunto de indicadores acaban conformando un modelo. Creo que sería por lo tanto conveniente que se justificara y se explicara con claridad por qué se ha escogido cada uno de los indicadores y cuál es la finalidad latente del mismo. Esta tarea conviene que se realice de manera cuidadosa sobre todo con aquellos que son excluyentes. Por ejemplo: ningún librero que venda principalmente libro de segunda mano podrá acceder a este sello de calidad. O quien no tenga en el 10 % de su fondo novedades del último año podrá acceder al mismo.

Facilitar la posibilidad de contacto
En la página web actual (libreriasdecalidad) no hay ninguna posibilidad de contacto si no se está registrado. Hay, por lo tanto, una barrera de entrada que dificulta la consulta de dudas o el aporte de sugerencias.

Presencia del convenio
Aportaría claridad y transparencia que se pudiera consultar el convenio que da soporte al sello en la propia web, algo que, en estos momentos, no está disponible.

Utilizar un lenguaje mínimamente homogéneo
En el convenio firmado se habla en varias ocasiones de la existencia de un «Reglamento de certificación», término que luego no aparece recogido en la web de desarrollo del sello. Se podría entender que es equivalente a los requisitos del cuestionario de autoevaluación, pero los mismos, tal y como están formulados, no tienen carácter reglamentario.

Utilizar un lenguaje más flexible o más empático
Si nos atenemos a la letra de los indicadores y requisitos, hay muy pocas librerías que vayan a superar el listón. No sé si ha habido un trabajo previo de aplicación de los indicadores que se plantean a distintos modelos de librerías. En las pruebas que yo he realizado pensando en librerías que en mi opinión cumplen unos parámetros de calidad no se alcanzaban las puntuaciones mínimas. El tono imperativo, ya nos lo dijo Daniel Pennac, se lleva mal con la lectura y suponemos que también con las librerías.

Cuánto cuesta y cuánto le cuesta a la librería
Entiendo que todo este proceso tiene un costo y tiene un precio para las librerías. El mismo, si es así, debería figurar con claridad en la información. De la misma manera tampoco está de más saber quién lo va a cobrar y qué subvención tiene cada auditoría. Es algo que la librería debería conocer de antemano para saber si su inversión en tiempo y en recursos económicos le va a compensar en función de su modelo de negocio y su estrategia.

Quién certifica
Según el convenio (cláusula segunda) certifica un Comité. Sería importante saber y aclarar dos cosas: si en un futuro, el mismo va a tener entidad jurídica propia y qué personas lo componen en cada momento. Se sabe quiénes son los representantes de la administración, pero no los de la parte privada.

La edad librera necesaria
Ninguna librería con menos de tres años puede acceder al sello. Aceptemos la bondad del indicador en la medida que el mismo señale ya un ciclo vital mínimo necesario y, como consecuencia del mismo, una cierta sostenibilidad del proyecto. Si realmente se considera que el sello puede ser un acicate, ¿por qué no plantear la posibilidad de evaluación y mejora de las librerías más jóvenes para que cuando lleguen a los tres años si han seguido un proceso, bueno para ellas y bueno para el sello, sean certificadas automáticamente?

No hay proyecto ni compromiso sin recursos
Las cantidades asignadas a fecha de hoy son, perdón por la expresión, ridículas. Las apuestas pasan, en política, en cultura y en empresa por los presupuestos como una de las variables claves. Este, a fecha de hoy, no es ejemplo de compromiso, por lo menos, en lo económico.

No hay proyecto en cultura sin perspectiva a largo plazo y compromiso de continuidad
El actual convenio vencerá dentro de dos meses. Parece que sólo es posible en la situación actual renovarlo año a año. Con esta cadencia será difícil hacerlo sostenible en el tiempo y es posible que acabe convirtiéndose en un nuevo intento que quede en el camino. No veo la dificultad que pueda existir, sobre todo con la dotación económica que tiene, para plantear la plurianualidad del mismo.

5. A modo de colofón
Dejo para el final un par de citas.

La primera de Oliver Sacks recientemente fallecido. Espero se entienda en el contexto de todo lo anteriormente escrito. Una llamada de atención para que no erremos el tiro.

«[...] los procesos mentales que constituyen nuestro ser y nuestra vida, no son sólo abstractos y mecánicos sino también personales... y, como tales, no consisten sólo en clasificar y establecer categorías, entrañan también sentimientos y juicios continuos. Si no los hay, pasamos a ser como un ordenador, que era lo que le sucedía al doctor P. y, por lo mismo, si eliminamos sentimiento y juicio, lo personal, de las ciencias cognoscitivas, las reducimos a algo tan deficiente como el doctor P. y reducimos nuestra capacidad de captar lo concreto y lo real». (El hombre que confundió a su mujer con un sombrero; Anagrama Compactos, p. 40).

La segunda de Carlos Pascual

«Una librería no es más que una idea en el tiempo, una idea desarrollada por alguien que libremente ha decidido ejercer como librero» (en Memoria de la librería, de Carlos Pascual, Paco Puche y Antonio Rivero,Trama Editorial, p. 29).

Habrá o podrá haber, por lo tanto, tantas librerías como ideas se puedan desarrollar.

Y habrá, por lo tanto también, tantos presentes y futuros como esas «ideas libreras» hechas realidad en la historia y en el tiempo.

Algunas de ellas serán de calidad. Las mismas, las calidades, serán difícilmente coincidentes.

Txetxu Barandiarán

Txetxu Barandiarán (Bilbao, Espanya) és consultor del sector del llibre i la cultura des de 2013, després d'haver treballat com a assessor al Departament de Cultura del Govern Basc i anteriorment com a director executiu de la Confederació Espanyola de Llibreters, l'associació de llibreters de Espanya. Txetxu escriu un blog (http://cambiandodetercio.wordpress.com) que tracta principalment assumptes relacionats amb el món del llibre i les llibreries. Així mateix és codirector de la revista Trama i texturas.

*Comencem avui en aquest blog una secció que recull l'opinió de persones expertes en el sector del llibre al voltant de temes d'actualitat. Per obrir la sèrie, comptem amb una col·laboració de Txetxu Barandiarán sobre el projecte del segell de qualitat per a les llibreries, que fou presentat pel Ministeri en la darrera edició del Liber. Li agraïm molt la seva aportació i convidem els lectors a dir-hi la seva en forma de comentaris a l'entrada.

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