Un microcosmos que contiene macrocosmos

Miller, Laura (coord.). Maravillosos mundos literarios: un viaje por los principales lugares de ficción jamás creados. Barcelona: Blume, 2017. 319 p. ISBN 978-84-16965-69-4. 23,94 €.

Nos hallamos ante un producto editorial con atributos físicos notables: un delicioso acabado visual combinado con materiales de lujo. ¡Así da gusto, hombre! Ah, y no me malinterpretéis. Aunque digo que Maravillosos mundos literarios es un producto editorial, tampoco quiero quitarle méritos; salvo por algún detalle puntual que ha logrado hacerme fruncir el ceño, está muy bien ejecutado. Pero ya volveremos a eso.

Empecemos dando algo de contexto: en este volumen se compilan mundos literarios fabulados por creadores con una imaginación extraordinaria o retratados con gran sensibilidad. Laura Miller, periodista y crítica literaria, es la editora jefa del libro. Bajo su supervisión tiene a cuarenta y un colaboradores, relacionados todos de algún modo con el ámbito literario. En un principio, debo decir que los nombres de la mayoría no me sonaban. Sin embargo, sus credenciales eran bastante esperanzadoras, y cuando leí los artículos que han redactado, me sentí gratamente satisfecho; más que nada, porque la heterogeneidad de la plantilla nos brinda una agradecida diversidad que impide que la lectura de este libro sea pesada, pero sobre todo por el nivel de corrección, francamente alto, de los escritos.

La calidad de este volumen también se ve plasmada en lo que se dice, y no solamente en cómo se dice. La intención del libro, por ejemplo. Con un enfoque divulgativo, pero sin renunciar nunca a un grado notable de ambición, Maravillosos mundos literarios quiere abarcar los mejores «worldbuildings» de la historia de la literatura (limitándose con el concepto literatura a tratar publicaciones en formato libro, con la honrosa excepción de la novela gráfica Sandman).

De hecho, abarca nada más y nada menos que cuatro milenios de creatividad, desde La epopeya de Gilgamesh hasta los albores del siglo XXI. Y no os penséis que excluye mundos realistas; además de sociedades fantásticas como la de J. R. R. Tolkien, este volumen recoge ciudades como la Dresde de Matadero cinco. Los textos que hablan sobre estos entornos han sido ordenados cronológicamente, según se publicó la obra a la que hacen referencia. Se estructuran en los siguientes apartados:

  • Mitos y leyendas de la Antigüedad
  • Ciencia y Romanticismo
  • La edad dorada de la fantasía
  • El nuevo orden mundial
  • La era de la informática

Dicho esto, parece que Maravillosos mundos literarios no tenga ningún defecto aparente. Sin embargo, debo señalar dos, que sin ser graves en demasía, perjudican un poco al conjunto.

El primero viene de la mano con casi todo intento de recomponer una historia como La Historia. Pese a que este libro no se arroga explícitamente la autoridad para determinar qué es «La historia de la literatura», sí que la dibuja en cierto modo, por inercia. Y eso, claro, cayendo en todos los sesgos (entiendo que involuntarios), que este tipo de gestas conlleva.

En segundo lugar, querría destacar el afán comercial de Maravillosos mundos literarios. Ya he mencionado que balancea con relativa solvencia sus ambiciones, llamémoslas artísticas, con su voluntad de vender. Pero que esta condición de producto (la cual no es negativa per se) le obligue a insultar al lector es imperdonable. No es sólo que en esta obra se incluya el mundo de Los juegos del hambre (uno de los peor ejecutados de todos los tiempos), sino que en la Introducción, redactada por la pluma de Laura Miller, se afirma que la obra de Suzanne Collins es una «incisiva crítica social». Y este tipo de detalles, desgraciadamente, le restan algo de credibilidad a lo que, por otro lado, es un gran libro.

Oriol Vigil
Colaborador de Un libro al día  

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